La celebración del dia de las madre tiene sus antecedentes en la Grecia antigua en honor de Rhea, la madre de los dioses: Neptuno, Júpiter y Pluton.
A principios del siglo XVII Inglaterra empezó a dedicar el cuarto domingo de la Cuaresma a todas las madres operarias. En este día ellas eran dispensadas de sus trabajos para que se quedaran en casa con sus hijos y sus madres.
En Estados Unidos la primera celebración pública del Día de la Madre se realizó en el otoño de 1872, en Boston, por iniciativa de la escritora Julia Ward Howe. Organizó una gran manifestación pacífica y una celebración religiosa, invitando a todas las madres de familia que resultaron víctimas de la guerra por ceder a sus hijos para la milicia.
Dichos festejos quedaron después en el olvido hasta que en 1907 Ana Jarvis planteó el reto de trabajar para que se estableciera una fecha para esta celebración.
El 10 de mayo de 1908 se celebró una ceremonia no oficial para conmemorar a las madres en una iglesia metodista de Grafton, Virginia.
El Presidente Wilson, el 8 de mayo de 1914, decretó que el Día de las Madres se celebraría en Estados Unidos el segundo domingo de mayo. La idea pasó a Europa y casi 40 países en todo el mundo iniciaron las celebraciones. En México el 10 de mayo está dedicado a este festejo.
La idea de celebrar a las madres es reconocer su esfuerzo y su trabajo. Darles un respiro de sus actividades cotidianas y compartir un dia libre de preocupaciones.
Inicialmente, se regalaban claves blancos (símbolo de la maternidad), pero al paso del tiempo se convirtió en una fecha donde los comerciantes lucran.
Se es madre desde el momento en que se concibe a un hijo y no se deja de serlo nunca.
Lo concibas en tu vientre o en tu corazón.
Lo concibas en tu vientre o en tu corazón.
POESÍA:
A la Futura Mamá
El milagro de la vida
se está produciendo en tu cuerpo.
El milagro de tu cuerpo
gestando no deja de sorprenderte.
Cada instante de estos nueve meses son un milagro.
El momento en que conozcas ese milagro,
será, sin dudas, el momento de tu vida.
Ese momento que todos anhelamos.
Ese momento de la felicidad perfecta.
Tu cuerpo es ahora el hogar de tu bebé.
Ese cuerpo se preparó
desde tu propia gestación
para este momento.
Cada una de las células de tu cuerpo
sabe lo que debe hacer.
Tú sólo debes cuidarlas y escucharlas.
No temas pedir ayuda,
no temas decir no sé,
no temas decir tengo miedo,
no temas decir no voy a poder,
porque desde tu seno
escucharás la voz de tu hijo
diciendo: los dos vamos a poder.
Y cuando sientas la tibieza
de su cuerpecito en tu pecho,
el milagro de la vida habrá concluido
para dar comienzo al
milagro de ser MADRE.
Autor: desconocido



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